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La otitis en verano, comúnmente conocida como "oído de nadador", es una de las consultas más frecuentes en otorrinolaringología durante las vacaciones. Aunque asociamos el dolor de oídos al frío del invierno, la humedad y el uso prolongado de piscinas o playas generan el ambiente perfecto para las infecciones. En este artículo, te explicamos por qué ocurre, cómo identificar los síntomas y qué hacer para que el dolor no arruine tu descanso.
¿Por qué da otitis en verano?
A diferencia de las infecciones de invierno (que suelen ser virales y por resfríos), la otitis en verano es una infección externa. El factor detonante es el agua que queda atrapada en el canal auditivo.
Cuando el agua permanece mucho tiempo en el oído, la piel se macera (se ablanda) y pierde su barrera protectora natural. Esto facilita que las bacterias presentes en las piscinas o el cloro alteren el pH de la zona, permitiendo que microorganismos se multipliquen rápidamente.
¿Cuáles son los síntomas de la otitis externa?
Saber identificar a tiempo una infección puede evitar que el cuadro se complique. Los síntomas más habituales son:
- Dolor agudo (Otalgia): Es el signo principal y suele aumentar cuando presionas el trago (la parte pequeña y dura frente al canal auditivo).
- Picazón o prurito: Sensación de hormigueo constante dentro del oído.
- Sensación de oído tapado: Debido a la inflamación del conducto o la acumulación de secreción.
- Supuración: Salida de líquido transparente o amarillento.
- Pérdida leve de audición: Temporal, debido a la obstrucción por inflamación.
Consejos para prevenir la otitis
Los especialistas de IntegraMédica recomiendan seguir estos pasos para proteger a toda la familia, especialmente a los niños:
- Secado proactivo: Al salir del agua, inclina la cabeza hacia ambos lados para eliminar el exceso de líquido. Puedes usar la punta de una toalla limpia (sin introducirla profundamente).
- ¡Adiós a los cotonitos!: Nunca uses bastoncillos de algodón. Estos eliminan el cerumen que protege el oído y pueden causar microheridas que se infectan con el agua de la piscina.
- Uso de tapones: Si eres propenso a las infecciones, utiliza tapones de silicona hechos a medida o bandas de neopreno.
- Controla el tiempo en el agua: Evita permanecer horas seguidas sumergido, permitiendo que el conducto auditivo se ventile.
Preguntas frecuentes
Con el tratamiento adecuado (generalmente gotas antibióticas recetadas por un médico), el dolor comienza a ceder en 24 a 48 horas. La recuperación total suele tardar entre 7 y 10 días.
No es recomendable. Mientras dure el tratamiento y la inflamación, se debe mantener el oído estrictamente seco para evitar que la infección empeore o se vuelva recurrente.
Incluso en piscinas con niveles óptimos de cloro, el exceso de humedad por sí solo debilita la piel del oído. Además, el cloro puede irritar el conducto, facilitando la entrada de bacterias propias de nuestra piel.
No se recomienda introducir aceites, leche materna ni remedios caseros. Lo único seguro es aplicar calor seco local (una almohadilla tibia) por fuera del oído para aliviar el dolor mientras acudes al especialista.
Protege tu audición este verano en IntegraMédica
La otitis es dolorosa y puede afectar tu audición, por lo que no dejes que una tarde de piscina arruine tus vacaciones. En IntegraMédica, nuestros especialistas en otorrinolaringología te brindan un diagnóstico rápido y tratamiento efectivo, con la facilidad de atenderte por Fonasa y comprar tu bono directamente en la web o en nuestros centros.
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